domingo, 20 de marzo de 2011

¡Lo logré!

“Te ves más feliz”
Lo he escuchado repetidas veces ¡Y siempre me sonrío! Me gusta que la gente se dé cuenta, que algo ha cambiado.

Si señores; les voy a revelar que ¡He crecido~! Han pasado ya dos años desde que dí mi primer sencillo, pero primordial paso. Dos años desde que me paré en secó en esa autopista y me puse a pensar qué estaba haciendo. Imaginarán que meter el freno tan radicalmente es muy peligroso; obviamente hubo consecuencias a la par. Y era necesario.

Imaginense, yo tenía un supuesto futuro asegurado -al menos mamá ya había fantaseado todo aquello- y de repente… pensé. En realidad no fue de la noche a la mañana. Me sentía incómoda al no encontrar respuestas. Había algo que picaba, como si estuviera en ropa de otros, como si eso no fuese para mí.

“Lo mejor de todo no es lo mejor para todos.”
Bum. Me cayó la ficha. No estaba equivocada; aquel pensamiento pequeñito y avergonzado tomó un poco de coraje. Dejé de esconderme. Pero aún había algo… Tenía que enfrentar MI razonamiento sencillo con la idealización que tenía mi madre (y la gente normal) de mí. Tenía que luchar por mi opinión yo solita. Y me daba miedo.

Cinco materias previas. Así tenía que ser. No era la escuela, ni mis compañeros, ni los profesores, ni las materias, ni los programas. Era yo. Si no decidía yo, el tiempo lo haría por mí. Era hora de ser yo. Despegarse de una idea, para ser otra, una original.  Ser y sin miedo.

Salir del Nacional de Buenos Aires, fue al principio una sensación de alivio. Había creído en ese entonces que era mi entorno lo errado. Porque siempre uno empieza así, culpando a lo demás. Pero mi cabeza seguía bombardeando preguntas. Y no veía a nadie como dueño de alguna respuesta. Las preguntas como canciones tristes, se reproducían una y otra vez dentro de mi cabeza. Mis nuevas amigas no lo entendían, y yo tampoco. No entendía por qué no podía estar así. ¿Qué tenía de malo ser melancólica?

La vida como un garabato que intentaba leer. La frustración de no entender… Y luego…él.

Daniel del Conte.
Sí, definitivamente yo era la culpable. Mi entorno había cambiado pero todo a fin de cuentas seguía igual. De hecho había encontrado menos gente afín a mis gustos.
No sé qué día exactamente sucedió, pero lo recuerdo muy bien. Era la salida del colegio y todos se amontonaban en la entrada, tanto para salir como para charlar. Y entre ese montón de gente una figura grácil caminaba fuera de tiempo, aislado de aquel cúmulo de humanos normales. Él… Había algo innatural en la manera que me atraía aquel sujeto.  Había algo que yo podía ver pero mis ojos no. Incluso veía sus ojos claros (luego descubrí que no lo eran)

¿Qué es el amor? Era lo más parecido a eso. Era una canción que calaba hondo y se sentía bien. Que cuando eras consciente, tenías un hoyo en el pecho, como si uno guardase lugar para ese “aquel”.

La escuela se volvió algo secundario, porque de hecho, no debía preocuparme demasiado; siempre me iba bien. Él era la razón primera. Y no tenía una respuesta para eso, el simplemente verlo me hacía sentir bien. Pero no era sólo verlo. Pude incluso aprender de sus aspectos y corregir mi manía persecutoria. Como si la simple observaciónme hubiera dado un nuevo punto de vista. El otro lado de las cosas. Estaba fascinada por todo lo que se escondía detrás de esos ojos intensos… Claro que profesaba un deseo irreprimible por conocerlo, pero a la vez tenía un profundo temor hacia su persona. Nunca había hablado cara a cara con alguien que me atrajera. Nunca había le había hablado a alguien que me produjera tanta emoción... Nunca le hablé.

Aún tenía ese enredo en la cabeza, aún no había corregido esa manía humana de culpar a los demás. Era él. Era su culpa, en ese momento todos para mí tenían la culpa. Nadie entendía nada, yo era incomprensible. Yo estaba sola. ¿Realmente lo estaba?

Tenía que cambiar. ¿Pero cómo? Esperé por mucho tiempo que una respuesta cayera desde la estratósfera, atravesara la capa de ozono, mi cráneo y pudiera al fin salir de aquel problema. Pero ¿Esperar hasta cuándo?

Por momentos creía que lo estaba haciendo, y luego sin haber intentado nada, lo abandonaba todo. La melancolía me construía un muro que  nadie lograba atravesar. No encontraba el ser humano indicado para explayarle todas esas dudas, esos “problemas”.

Marcio Augusto Suchowolski.
“Vuelve,  él siempre vuelve.”
No lo olvidé nunca mientras no supe nada de él. Desde siempre le tuve aprecio y admiración. ¿Cómo logré ser amiga de la persona que más admiraba? No lo sé, creo que simplemente tenía que ser así. Ya no estaba sola. Y cuando me sentía así, me acogía en sus palabras y pensamientos que eran los que yo también sentía. Sus palabras como abrazos, como un aliento a seguir ese camino que… finalmente elegí.

Sino fuera por él... Hay tantas respuestas que no hubiera encontrado aún... Marcio es como una luz, como una estrella. Siempre está allí, sobretodo cuando el cielo oscurece, es decir, cuando todo se torna más difícil. Le debo tanto...
Dejé de ocultar mis ideas, comencé a abrirme gracias a él. Y ahora no tengo miedo de ser quién soy.

Yo pienso. Yo soy melancólica. Y amo al arte. Y ya no importaba ser como los demás, había descubierto que no sólo no estaba mal, sino que era mucho mejor. Se me inflaba el pecho con orgullo; yo soy una persona triste. Y no estoy sola. Nunca más.

Daniel del conte II
Pero algo aún dolía. Había algo que no había resuelto. Un “problema” que había crecido. Intenté darle otro nombre, como si así fuera a solucionarse. Que era una obsesión, que simplemente me gustaba, que ya se me iba a pasar.
Intenté mutilar ese cariño que tenía por aquel desconocido, pero fue aún peor. No había logrado enfrentar esa sociofobia que tenía, no le había dicho nada ni a él ni a nadie…
No estaba sola, pero muchas veces lo olvidaba, encerrándome tras ese muro de silencios. “¿Por qué?” Preguntaba aunque todavía no buscaba de verdad la respuesta.
Aún no abrazaba por completo la idea del destino. De que las cosas vienen en el momento indicado. La angustia y la ansiedad me desesperaban, me llevaban a dudar de mi fe. Pero esas explicaciones no lograban satisfacerme; el corazón latía porque yo aún creía en algo.

El viaje
Logré separar el cuerpo del alma. Aquella separación me permitió exiliarme, me permitió buscar respuestas en paz. Pero el pecho, seguía doliendo injustamente (porque ahora sé que no era su culpa). La canción era una tortura, pero me traía el dulce recuerdo de aquel que, descubrí, aún seguía amando. Y lo peor es que era hermosa.
Y  mientras me guiaban, me conducían al encuentro conmigo, cuando estaba a solas no dejaba de pensar en él. En que ya no estaba… No lo vería nunca más.
Volví, quizás no bien del todo, pero el tiempo no espera por nadie y yo debía continuar en el mundo. La muerte seguiría siendo un misterio para mí.
Intenté crear el mismo lugar  que había descubierto: me aferré a los libros como vía escapatoria y en sociología descubrí que… realmente era uno de los pocos peces que nadan contra la corriente. Me aferré a esas personas que sí entendían. Aquellas personas con las que sí podía contar en los momentos más difíciles.
Estaba logrando sobrevivir gracias a ellos. Si nunca les agradecí quiero que lo sepan ahora: Gracias Marcio, gracias Kaluu, gracias Louis.

Comedia Musical
El arte. Ésa era la clave. Ésa era la llave que me permitió entrar al mundo subjetivo. Ése que se ve con los ojos cerrados.
Ingresé al grupo de casualidad, y me encontré con algo totalmente opuesto a lo que esperaba. Afortunadamente era mucho mejor de lo que podía haber pensado. De repente encontré en mí, respuestas que no esperaba. Encontré una vida mucho más sencilla, sin ornamentos innecesarios. Sofía y toda una filosofía, una nueva manera de ver el mundo. Llegaban los jueves y era hora de olvidar la mirada ajena. Lográbamos distanciarnos del mundo, lográbamos conectarnos con esa intangibilidad que todos poseemos.

Y comprendí. Finalmente, luego de tanto sufrimiento, una luz cándida se podía sentir aquí adentro. Yo tenía que cambiar y lo hice. Tenía ojos nuevos, manos nuevas, una sonrisa, una nueva manera de respirar, de sentir, de pensar…de vivir.

Mi alma se volvió a abrazar con ese recuerdo que me había costado horrores reprimir. Finalmente la jaula se abrió y aquel perfume se esparcía por todos los aspectos de mi vida. Incluso era contagioso. Me abracé al arte tan fuerte, que me fusioné y una vez allí dentro dejé de tener un cuerpo rígido. Era un ser volátil, como siempre había soñado.

El viaje II
Fue más bien como una recompensa. Finalmente tenía una visión más clara de todo a mi alrededor. Y por todos lados, aquellos detalles que antes no podía ver, se hacían volvían destacables.

Sabía que el viaje me cambiaría la vida… otra vez. A diferencia del primero, esta vez era físico. Porque a diferencia del anterior, estaba todavía aún más involucrada.
Encontrarme con parte de mi pasado, volver al origen. Allí había empezado todo. Toda mi historia humana empezaba en aquella ciudad pintada.

Y al llegar me di cuenta que era la pieza exacta para ese rompecabezas. Yo sí encajaba. Ese sí era mi lugar de pertenencia. Desde entonces, mi familia es exactamente lo que siempre soñé. Es increíble como descubrí que era parte de la familia que siempre quise ser.

Y quizás no lo hubiera descubierto si no fuera por Louis. ¿Familia? ¿Qué era eso para mí antes de Louis? No los conocía y no creía que tuviéramos mucho en común. Hasta pensé que ni me querían, es decir, nos habíamos visto dos veces en la vida.

Recuerdo la primera (más bien la segunda) vez que vi a Louis. Creo que estaba un poco celosa porque él era parte de una familia que debía ser más mía que de él. No sé cuanto duro ese pensamiento en mi cabeza ¿Seis segundos? ¿Diez? Él era simplemente genial. Y vino a mí una afortunada duda ¿No serían los demás también cómo él?

El viaje me permitió entender de donde vengo… y hacia dónde voy. A cada instante, encuentro más preguntas, que me llevan a muchas otras. Las respuestas siempre están, el problema es decidirse a buscarlas.
Y amar… es algo que no se controla. Cualquier intento de represión es inútil. Ya estoy viendo cómo llevarme con eso…

¿Me veo feliz?  Es porque lo estoy.

domingo, 13 de marzo de 2011

Te extraño

Te extraño. A cada instante... Me cuesta despedirme de vos. No logro convencerme de que lo nuestro nunca será. No logro creer que nunca volveremos a ser lo que fuimos. Ha quedado nada. Y lo peor es que es mi culpa. Y no me lo puedo perdonar ¡Y ni siquiera fue un error! Te amo, perdón.

Te perdí. ¿Por qué aún no me has dicho nada? Quisiera que me hablaras... ¿Estoy esperando algo que no llegará? A veces creo que fui yo la que te alejó. Es muy probable, suelo hacerlo con los que más quiero. Pero no has insistido. No has vuelto por mí. Vos tampoco me hablás.

De repente ahora que me faltás te me volviste necesario. Ahora, que tengo que tomar distancia, te me hacés inevitable. Me doy cuenta que eras mucho en mi vida. No eras un amigo corriente, eras muchísimo más que eso. Y por eso me pasó lo que pasó. Y por eso, me sentí obligada a alejarte de mí.
A veces tengo ganas de decirte algo, quizás simplemente saludarte, pero no tengo motivación. Cada vez que lo intento, me acuerdo que no me has respondido nada. Tengo miedo de decirte lo mucho que te quiero, porque... vos no sos así conmigo. Porque vos me querés menos. Y eso ambos lo sabemos.
Eso es lo triste. que yo te quiero mucho y vos no. Ya he quedado en el olvido...
¡Te alejé de mí porque tengo miedo! Porque no quiero saber que no nos pertenecemos, no quiero que me digas que no. Rayos, en realidad, sí me encantaría estar contigo. Traté de convencerme de que sólo me gustabas, pero no. Es más que eso.Te amo.

(Inconcluso)



sábado, 26 de febrero de 2011

En la oscuridad...

En la oscuridad no se ve tan confuso todo. Pero es solo eso; que no se ve del todo bien. Aquí llegan muy blandos los sonidos, por la pequeña ventana solo entra silencio y oscuridad. Quizás por eso es que me gusta. Acá no pueden verme tan desgraciada. Acá no hay nadie.

Al fin me vuelve la calma. Y desde este pequeño espacio puedo confesar todo eso que me hace tan mal. O que se yo, acá no me importa verme tan patética, desgraciada y dar lastima.

Lo que me llevo hasta acá primeramente fue verlo conectado. Verlo, quererle hablar y saber que no puedo. Ya no es lo mismo. El que antes era mi amigo, se convirtió en un candidato y mis ojos ya no lo ven de la misma manera. Algo acá adentro suspira por él, pero yo quiero hablar con él, como era antes, antes de que me enamorara. Lo triste es saber que no significo lo mismo para él y eso, a mi parte enamorada le duele un montón. En realidad a mi también porque incluso como amigos ya no somos lo que éramos. El era muy importante para mí, un amigo muy cercano. Quizás era inevitable traspasar ese límite. Pero nunca me di cuenta. Y además, para el yo no era la gran amiga que él fue para mí. Entonces cuando me fui, no me busco. No esperaba que fuera a decirme que le pasaban cosas conmigo, simplemente tenía un pequeño deseo de yo le importase tanto como él a mí.

Y así me pasa con un montón de cosas. Y también me pregunte en esa oscuridad si alguien estaría extrañándome como yo a tantas personas. Soy un ser minúsculo que no sobresale en algo masivamente interesante. Ni siquiera sé si soy buena en algo. Me gustan muchas cosas, pero no sé si soy buena en lo que hago.

Quizás no sea buena en nada. Y eso es lo que me jode; me gustaría saber que soy buena en lo que me gusta hacer. Me gustaría ser muy buena en algo. La mejor. Quizás en realidad solo busco impresionar a alguien. Me gustaría que alguien sinceramente me lo dijera.

“Hey vale, eres muy buena en lo que haces"

A lo mejor sigo intentando impresionar a mama; las cosas han sido diferentes desde que salí del nacional. Igual ya no busco que me entienda. Trato de ser normal, pero no puedo. Por eso me encierro aquí, hasta que pueda cesar mi llanto y finja que estoy bien. Y si, no me gusta aparentar, pero no me queda otra. Yo no tengo personas que me puedan contener (Marcio esta tan lejos...) No tengo a nadie que lo entienda. Nadie que me anime. Nadie que me diga algo digno de escuchar...

Todo es cuestión de tiempo dicen. Y que se yo... Mientras tanto así seguiré haciendo de cuenta que no me pasa nada, a lo mejor un día logro creerlo.

Eso quiero. No sentir. Porque lo que a mí me pasa es esperar demasiado. Quisiera realmente tener alguien cerca que me pueda abrazar... Te quisiera a vos conmigo. O a mis grandes amigos. A veces creo que todo cambio desde que te conocí y eso que apenas te conozco. Vos... Yo hablo de vos y la gente no sabe quien sos vos. Quizás ni vos crees que sos este "vos" del que yo hablo.
A lo mejor ni siquiera leés lo que escribo. Y si, es muy probable que no lo hagas. Porque para vos también yo no soy importante. No soy lo que vos sos para mí. Quisiera creer que en realidad no lo sé. Pero es verdad. Vos sabes muy poco de mí. Siempre tuve un poquito de ganas de interesarte, de que me preguntaras de mí. Siempre la que se pregunta soy yo. Quien sos vos y porque me fascinas tanto... Sos un misterio encantador para mí, aunque ya no quiero involucrarme demasiado. No puedo decir que sea interesante, es decir que yo sea interesante. No sé que tengo de especial. ¿Qué me diferencia de otras personas? No soy especial para nadie. Ni siquiera para mí.

A veces ni los buenos recuerdos me levantan de aquel pozo. Porque pienso por ejemplo, en mis primos que somos como hermanos (Nos entendemos TAN bien…). Y ahora están tan lejos…

Sentía que pertenecía a algo, a un grupo. Era parte de algo ¡Por fin! Nos separan enésimos kilómetros. Yo aquí extrañando. Ellos estarán bien. Sé que si pudiera tenerlos cerca…

No sé contenerme sola. No puedo hacer casi nada sola. El arte siempre ha sido mi soporte, mi fuga, mi catarsis, mi mejor psicólogo… Ahora no sé de qué me sirve amarte, Arte, si me siento tan sola. Hasta yo me río de mí.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Open Head

Tengo la costumbre de esperar, al parecer, demasiado de las personas. Cuando una persona me cautiva imagino muchas cosas. Suelo apostar demasiado por ese tipo de personas que tienen ese “no-sé-qué”…

Me han decepcionado. Bueno, sólo una persona no lo ha hecho. Es increíble. Cada vez que me acuerdo de él me sonrío; es único. Lo reafirmo a cada instante.

En fin. Siento una extraña sensación de lástima, pero no hacia mí misma, sino a esas personas. Me apena que no sean tan geniales como supuse. Que no es que sean más, sino al contrario, son menos. Que no es su culpa. Yo creí ver algo encantador en aquellos momentos en que uno se conoce.

No me acostumbro. A pesar de que fueron muchas las veces en que me decepcionaron muchísimas personas, no puedo evitar pensar que mañana no será así. Jamás tomo algo por hecho. Deduzco, pero sé que son hipótesis.

No porque algo se repita constantemente tengo que darlo por hecho. Siempre dejo abierta la posibilidad de una grata sorpresa. Intento no ponerle muchas esperanzas. Casi siempre fallo.

Bueno en realidad, racionalmente, sé que el porcentaje de de que no vuelva a suceder es demasiado poco, pero las esperanzas me empujan a pensar que sólo hay dos posibilidades. Como si estuviera dando otra oportunidad.

Racionalmente pienso muchas cosas y sentimentalmente muchas otras. Me cuesta poder unificarlo todo en una sola visión.

Lo que sí me es fácil es desdoblarme. Porque cada parte habla de la otra ¿Pero quién manda?

Los cálculos siempre van a ser fríos, son los sentimientos los que nos llevan a decisiones que para muchos seres humanos son lógicas. Tenemos compasión.

¿Pero es eso realmente necesario? ¿Y qué hay sobre el amor?

Debo reconocer que soy una amante enfermiza, es como si fuera un objetivo vital en mi vida conseguir alguien como amante, como “compañero”. Me es necesario sentirme “querida”, apreciada por alguien de una manera única y especial. Todo el tiempo siento ese grito interno, de alguien que llama a alguien. Y no soy yo misma.

Es decir, yo soy dos veces alguien. Eso que siento es como si no me perteneciera. Aborrezco que ese otro yo sea tan… pasional, tan iluso, tan amante. Es como si “aquella” no entendiera la limitada capacidad humana de amar. Como si no conociera todos esos límites autoimpuestos, esa ley moral y humana de reprimir los impulsos.

Ese yo interno que muchas veces logra expresarse (y me lleva a hacer cosas que de otro modo no me atrevería) definitivamente no es humano. No está delimitado allí, será por eso que se expande, toma fuerza, tamaño, volumen. Toma una forma que supera mi nivel de entendimiento. No puedo controlar aquello.

Y bueno. Es expresión divina.

Quién dice que yo soy yo. Es decir, ¿Dónde está ese límite? ¿Qué podría confirmarlo? Mi aspecto físico es algo pasajero, mi cabeza… Mis pensamientos no son míos. No tengo el total derecho de autor. Otros han pensado lo que yo. Puedo seguir la cadena aún sabiendo que el ser humano jamás encontrará la verdad absoluta.

¿Quién soy? ¿Qué puedo decir que es solamente mío? Soy parte de un objetivo, reconozco que hay un ser omnisciente e omnipotente que rige reglas, creó un tiempo y un destino.

¿Y qué es el libre albedrío entonces? El destino está hecho, con todas sus variantes. Queda en nosotros decidir que caminos tomar, pero todo ya está divinamente calculado.

El tiempo es efímero. No duraré mucho en esta vida. Soy una pieza más en este rompecabezas.

Pienso a la vez que en realidad todo es mío. Tengo (tiene y tenemos) el derecho de todo. Soy un fragmento de una invención infinita. Como dijo Goethe: El que no sabe llevar su contabilidad, por espacio de 3000 años se queda como un ignorante en la oscuridad, y solo vive al día.

Necesito hacer de mí lo que he sido. Hay preguntas, inquietudes, hay algo en el interior que me llama a seguir. A seguir aquel camino de descifrar. Es casi vital y realmente me parece importante, de hecho no logro pensar cómo sería mi vida si abandonara aquel camino.

Mientras más alejada del mundo estoy, más cerca de todo me siento… Es como si me elevara y mi visión aumentara, desde allí se pueden ver las conexiones que unifica todo en un algo.

A veces me siento sola, porque tengo pocos amigos que miran conmigo el cielo. Son consecuencias, sacrificios… Muchas veces me cuesta, pero al final del día reconozco que vale la pena al 100%

Al final del día me doy cuenta de todo lo que he ganado. Excelentes amigos, buenas influencias. Me han abierto una puerta y ahora puedo observar mejor el mundo. Puedo por mí misma sacar conclusiones y me gusta esta libertad, me gusta mi capacidad de cuestionar, mi capacidad de asombro.

Me gusta pensar.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Carta para mí

Srta. Confundida:

Me decepciona su comportamiento poco razonable de ayer. Comprendo que la influencia de la luna hace que afloren en usted ese tipo de pasiones, pero no debe dejarse llevar por la situación. También comprendo que es mucho más difícil controlarse estando usted a solas, pero le ruego que encuentre la manera.

Voy a proseguir a aclararle algunos asuntos que pienso, debe usted no olvidar. Sé que en el fondo usted ya sabe mucho de lo que le voy a decir, pero se lo repito porque es preciso que lo tenga siempre en cuenta.

Usted sabe ahora más que nunca que Dios sabe lo que hace, o como le suele llamar usted; Destino. Comprenda que, usted misma lo sabe, aún no está preparada para determinados asuntos. Argumentará usted que le es inevitable puesto que influye sobre usted la angustia libriana de sentirse incompleta. Si bien es cierto, también por esto debe usted moderarse (¡Recuerde a Platón!). Usted aún debe aprender a controlar esos impulsos, lo cual no significa reprimirlos, sino justamente, dominarlos, meditarlos y luego llevarlos a la precisa acción.

A pesar de que usted me reafirme su debilidad respecto a sus sentidos, volveré a decirle que usted es más fuerte de lo que cree. Amar no es debilidad, al contrario, la convierte a usted en un ser más sensible y esto la conlleva a percibir cada vez más nítidamente su alrededor. Déjeme decirle también que teniendo usted la suficiente capacidad para reflexionar y razonar no debe dejar de hacerlo.

Si usted se siente débil, es porque usted decide serlo. Tiene en sus manos la posibilidad de cambiar aquella actitud. De todas maneras, tarde o temprano lo encontrará esto usted muy necesario. Como dijo algún poeta que hoy no recuerdo su nombre:” Yo también me he visto obligado a creer que era más fuerte de lo que en realidad era.”

Viéndola a usted aún confundida por los sucesos ocurridos estos últimos días voy a aclararle un poco las ideas, hacer un poco de orden en aquella confusión de sentidos y demás.

Empezando por número 1. Si usted se pone a adivinar lo que N1 le puede llegar a contestar si usted le pregunta lo que fuere, terminará preguntando nada. Lo que usted debe hacer en esos momentos es relajarse. ¿Qué pasó con eso de fluir? Parece haberlo olvidado. Le recomiendo que no entre en ese estado de pánico, a fin de cuentas no tiene sentido, usted se hace un mundo por algo tan simple. Además, no se sienta obligada a hablar simplemente porque está disponible. Hágalo cuando lo sienta necesario, no busque alguna retorcida excusa para hacerlo.

Respecto a N2 no puedo decirle más, que no se ilusione. Sé que es una situación insoportable, pero puede usted hacer de cuenta como si nada hubiese pasado, a fin de cuentas, ¿no está haciendo N2 lo mismo? No espere demasiado de aquello. Hace bien usted en darse cuenta de esos pequeños detalles. Aún así la última palabra no está dicha.

Pero ahondando más en esto, sería mejor tratar de evitar enredarse más en algo que, usted sabe bien, tiene poquísimas posibilidades de salir bien. Recuerde; moderación.

Le aconsejo que se quede con aquella sana amistad, sabe usted muy bien que traspasar aquella barrera no le será muy beneficioso, sobre todo si quiere evitar hacerle daño.

Debe tener muy presente su naturaleza. No puede esperar que todo aquel que se cruce en su camino la entienda. Sí, también creo que N3 es una persona bastante comprensible, entiendo que la extrañe, puesto que yo también lo hago. Al igual que usted, admito que me siento un tanto desorientada sin él. Pero tan sólo sea paciente, él volverá a aparecer. Siempre vuelve ¿lo recuerda?

Espero que esto le sirva de ayuda de ahora en más. Como cierre la invito a profundizar sobre sus proyectos que nuevamente asoman. Deje el amorío para después, cuando realmente comprenda lo que significa. Con esto también quiero decir que el libro que le han cedido la ayudará. He visto que le ha servido mucho últimamente, no lo abandone. El libro nos ayudará a equilibrarnos y reencontrarnos.

No lo olvide ¡El libro es clave!

Con mucho cariño y estimación,

Su conciencia.

domingo, 23 de enero de 2011

Texto segundo: 2011 chan

La vida como una película. Y cabía en una canción. O quizás en un montón. Pero todas hablaban del pasado. De ayer. ¿Habría mañana? Antes tenía canciones del mañana, pero ya no las encuentro o quizás ya no existen.

No sé si es un problema pero tampoco es agradable. Estoy enferma. No, no tiene síntomas, simplemente algo en mí no funciona bien. No ha funcionado desde que comencé a crearme. Son cosas que pasan… En fin. Al menos lo sabemos relativamente a tiempo. Y ni siquiera fue idea de mamá. Menos mal que existe el destino.

Mientras me revisaban comencé a imaginar todo lo que eso conlleva si no me curo. Recuerdo que una vez rogué ser yo la enferma en vez de mi tía Nancy, porque no era justo, la mejor madre que un niño pudiese desear tenía vetado el poder crear vida. Me puse a pensar por todos los estudios que pasaría, por las internaciones, por los tratamientos, la debilidad, la incapacidad… no tener hijos. Chau Libertad y Manuel. Chau familia, descendencia, ciclos…

Quizás es justo, no les soy agradable a muchos niños, no soy tan lista como ellos. ¿Qué clase de familia podría formar una persona como yo si soy tan extraña…? Ni siquiera podría tener una pareja. Incluso he empezado a cuestionar la monogamia…No. Quizás sea así.

Seis meses. Ahora ya ni siquiera tengo hasta fin de año. El futuro se me hace cada vez más borroso, más difuso… Lo premeditado es cada vez más reducido.
¿Qué significa todo esto? ¿Y si fuera la última vez de todo? Porque todas las canciones hablan de eso, del final. No entiendo nada, nada,nada,nada…

Son las mejores vacaciones que tengo. Mi familia es mejor de lo que había imaginado.
Mientras estaba con mis primos bailando en la fuente, en plena ciudad. Que ya nada importaba, más bien, no importaban los demás. Éramos una familia tan linda…Me robaron años de eso. Claro, que gané otras cosas, lo admito, pero qué envidia. ¡Mis primos! Mi familia… He estado repitiéndomelo estos últimos meses: Son lo mejor que tengo, lo que realmente me pertenece, me corresponde. Soy parte de esta familia loca, culta, unida…

¡Cuánto tiempo desperdicié…! Tantos años sin familia, abandonada a convivir con mi madre, mi hermana y el esposo de mamá. Años en los que creí que ya no pertenecía. Años en los que mi familia estaba mutilada por la distancia y la incomunicación.
Todo cambió cuando vino Louis. Su forma de ser… había creído tantas otras cosas de mi familia y él era drásticamente diferente a lo que imaginaba. Y todos eran mucho mejor de lo que yo imaginé. Todos son tan geniales como yo hubiese querido ser.

Lo que me duele es descubrirlo tan tarde. Me duele saberlo cuando nos quedan pocos años libres. Cuando me quedan pocos años de incertidumbre. ¡Pero no! No voy a permitir que los lazos se rompan, no puedo dejar aquello que comencé a querer como mío, como parte de un mismo algo.
Y todo suena a nostalgia. A que ya me voy. A mis últimas voluntades. A una larga, melancólica y dulce despedida. No puedo evitar desangrarme en llanto. Saber que si no lo logro, pasarán muchos años sin vernos de nuevo. Comenzar a extrañar desde el momento en que el auto arranque y no haberlo dicho todo…

Habrán terminado las vacaciones. Habrá terminado un regalo. Un sueño del que uno despierta, porque era una fantasía hecha realidad, un deseo que se cumplió. Ahora recuerdo que no pude hacer ni pedir mi lista de objetivos para este año. Perdí la oportunidad. Da igual, a fin de cuentas ¿Qué puedo pedir? Muchos de mis deseos se han cumplido, pediría que se sostengan en el tiempo. Pero ¿Qué tiempo tengo yo? ¿Cuánto tiempo más?

A veces desearía no ser tan dramática, pero no puedo. Soy un tanto caprichosa y me cuesta hablar cuando algo no es de mi agrado y cuando sé que no tengo razón. Y mamá no entiende.
Por eso prefiero encerrarme a dormir, a soñar… Hasta que vienen mis primos a buscarme y vamos por ahí, a donde sea haciendo cualquier cosa, divirtiéndonos a nuestra única y especial manera. Ojalá eso fuese mi vida. Ojalá hubiese sido así. Ojalá estuviera como hoy, a un par de cuadras de la casa de la tía, esperando a que simplemente me pasen a buscar, llamando a Louis porque él siempre se olvida de llamar, llamear, y que Gabi caiga a cualquier hora simplemente para vernos, vernos todos, compartir un momento en el día por el resto de nuestras vidas…

Comenzaron los nuevos obstáculos y otra vez no me siento lista. Me estoy rindiendo antes de empezar. Y qué más da. Estoy sola en esto. Volveré allí y será como despertar de un sueño.
No me va a gustar. Pero allá también tengo lo mío, allá también tengo manos para seguir, brazos que me contendrán y palabras que me alentarán, a seguir, a entender, a encontrar…

Me duele, pero aún así seguiré. Hecha trizas, me entrego a la corriente, a la vida, voy a hacer lo que deba a hacer, sólo en eso confío, en el destino.

Le finale, y vuelta comenzar.

sábado, 22 de enero de 2011

2011: texto 1

Hola 2011. Te empiezo con un viaje increíble con muchas cosas por aprender. Te empiezo sabiendo que mi futuro es mucho menos predecible de lo que esperaba. Estoy aquí, parada al principio, pensando en el vértigo de no saber qué pasará cuando llegue al final. Te vivo como si fueras mi último año, porque en el fondo me siento tan terminal, como si el diagnostico fuese de un año. Y pienso en tantas cosas que he logrado. Pienso por ejemplo en que descubrí un espacio para nutrirme de arte. Recuento mis logros y me siento bien. Trato de ser optimista, pero siento que me estás quitando todo. Que cuando al fin puedo comprender, debo comenzar de cero. Otra vez.

Y a veces pienso por ejemplo, cuando salgo con mis primos a caminar, a conocernos, a reconocer mi lugar de origen, aquel que me vio nacer y crecer, aunque sea por unos instantes… En esos momentos pienso que no me importaría dejarlo todo. Porque soy parte de eso, en mis venas tengo aquella herencia y nada podría quitármelo. Ni 15 años en otro país.

Bueno Aires siempre será mi ciudad, el micro-centro siempre será mi casa. Y sobre todo la gente. La soberbia desde siempre me ha permitido sentirme mejor persona que mis compatriotas. A veces creo que es el despecho de haber sido sacada de mi cuna, de ese pequeño lugar en el cual habría vivido sino hubiese sido otro mi destino. Y aún así, aceptando que no era mi destino, me duele. No sé, por un lado, han mutilado una posible vida con mi gran familia. Por otra parte, lo agradezco, porque me gusta mi cultura, me gusta mi forma de hablar y de vestir y de ser. Me gusta ser argentina. Es algo que nunca me van a sacar. Por más que mi mamá insista, yo seguiré amando aquel país que me acogió y brindo lo que necesitaba. Tengo el mismo amor por Argentina que mi madre por nuestro país natal.

Bueno pero ¿Y qué? Si esa no es opción. Quiero saber que va a pasar. No quiero enterarme cuando ya esté sucediendo. La inexistencia de una idea firme me desespera. Qué puedo hacer y que no. ¿Hay un límite? ¿Y si no llego a cumplir todo lo que quisiese hacer?

Siempre quise viajar. Todos han ido allá. Mamá es la única hermana que ha quedado en América. Y desde que se fue parte de la familia que también ha vivido aquí, todo cambió. Y si me sentía sola, comencé a sentirme solísima. Todo se volvió extraño. Ya no éramos tres. Mamá ¿rehízo? su vida y la mía se tornaba más complicada. Si nosotras también partíamos quizás volvería todo a la normalidad, pensé. Y no es que estaba equivocada, simplemente me resigné a que viviríamos aquí, me acostumbré a la soledad. Comencé a descubrirme como ciudadana, como habitante de un lugar. Comencé a depender menos de mi mamá, y la ciudad se hacía más pequeña, más simple, más acogedora. Entendí sus misterios, sus reglas, sus secretos, sus trucos. Fue difícil. Porque la soledad por momentos era una carga pesada, realmente muchas veces no me gusta, que se yo, a los trece, a los quince… imaginaba mi vida de otra manera.

Y cuando siento que he logrado entender del todo, que he descubierto que aunque sea solitaria no estoy sola, luego de estar plena, y orgullosa de haberlo logrado, quieren quitarme todo y volver a empezar. Cuando logro encontrar compañía, amigos, inspiración, alegría, locura, arte…cuando termino de construir mi base, cuando estoy a vistas de proyectos, futuros, planes, fantasías…Dentro de un año quién sabe. Yo quiero saber.

Es decir, no. No quiero volver a empezar. Sí, siempre he soñado con ir, pero…no puedo abandonar todo esto como si nada. Entiendo que sea seguro, que sea un lindo lugar, que tendré mi cuarto y mi casa y un auto y un habrá un parque de película, y nieve y mi familia…

No puedo empezar una vida en otro lugar, no puedo mutilarme, tirar años de recuerdos, de esfuerzo de conocer, de aprender, de amar…

No es justo que cuando me estoy acostumbrando a esto, cuando por fin sé quién soy, y hacia dónde voy tenga que arrojarme a una “vida mejor”, abandonando todo lo que sembré. Mis planes, mis influencias, mis amores, mi cultura… Será terrible.

2011 ¿Qué puedo esperar? De la nada, mis expectativas pasan a ser fantasías con un cartel de “tal vez” en la portada. Qué frustrante, todo es tan relativo…