sábado, 26 de febrero de 2011

En la oscuridad...

En la oscuridad no se ve tan confuso todo. Pero es solo eso; que no se ve del todo bien. Aquí llegan muy blandos los sonidos, por la pequeña ventana solo entra silencio y oscuridad. Quizás por eso es que me gusta. Acá no pueden verme tan desgraciada. Acá no hay nadie.

Al fin me vuelve la calma. Y desde este pequeño espacio puedo confesar todo eso que me hace tan mal. O que se yo, acá no me importa verme tan patética, desgraciada y dar lastima.

Lo que me llevo hasta acá primeramente fue verlo conectado. Verlo, quererle hablar y saber que no puedo. Ya no es lo mismo. El que antes era mi amigo, se convirtió en un candidato y mis ojos ya no lo ven de la misma manera. Algo acá adentro suspira por él, pero yo quiero hablar con él, como era antes, antes de que me enamorara. Lo triste es saber que no significo lo mismo para él y eso, a mi parte enamorada le duele un montón. En realidad a mi también porque incluso como amigos ya no somos lo que éramos. El era muy importante para mí, un amigo muy cercano. Quizás era inevitable traspasar ese límite. Pero nunca me di cuenta. Y además, para el yo no era la gran amiga que él fue para mí. Entonces cuando me fui, no me busco. No esperaba que fuera a decirme que le pasaban cosas conmigo, simplemente tenía un pequeño deseo de yo le importase tanto como él a mí.

Y así me pasa con un montón de cosas. Y también me pregunte en esa oscuridad si alguien estaría extrañándome como yo a tantas personas. Soy un ser minúsculo que no sobresale en algo masivamente interesante. Ni siquiera sé si soy buena en algo. Me gustan muchas cosas, pero no sé si soy buena en lo que hago.

Quizás no sea buena en nada. Y eso es lo que me jode; me gustaría saber que soy buena en lo que me gusta hacer. Me gustaría ser muy buena en algo. La mejor. Quizás en realidad solo busco impresionar a alguien. Me gustaría que alguien sinceramente me lo dijera.

“Hey vale, eres muy buena en lo que haces"

A lo mejor sigo intentando impresionar a mama; las cosas han sido diferentes desde que salí del nacional. Igual ya no busco que me entienda. Trato de ser normal, pero no puedo. Por eso me encierro aquí, hasta que pueda cesar mi llanto y finja que estoy bien. Y si, no me gusta aparentar, pero no me queda otra. Yo no tengo personas que me puedan contener (Marcio esta tan lejos...) No tengo a nadie que lo entienda. Nadie que me anime. Nadie que me diga algo digno de escuchar...

Todo es cuestión de tiempo dicen. Y que se yo... Mientras tanto así seguiré haciendo de cuenta que no me pasa nada, a lo mejor un día logro creerlo.

Eso quiero. No sentir. Porque lo que a mí me pasa es esperar demasiado. Quisiera realmente tener alguien cerca que me pueda abrazar... Te quisiera a vos conmigo. O a mis grandes amigos. A veces creo que todo cambio desde que te conocí y eso que apenas te conozco. Vos... Yo hablo de vos y la gente no sabe quien sos vos. Quizás ni vos crees que sos este "vos" del que yo hablo.
A lo mejor ni siquiera leés lo que escribo. Y si, es muy probable que no lo hagas. Porque para vos también yo no soy importante. No soy lo que vos sos para mí. Quisiera creer que en realidad no lo sé. Pero es verdad. Vos sabes muy poco de mí. Siempre tuve un poquito de ganas de interesarte, de que me preguntaras de mí. Siempre la que se pregunta soy yo. Quien sos vos y porque me fascinas tanto... Sos un misterio encantador para mí, aunque ya no quiero involucrarme demasiado. No puedo decir que sea interesante, es decir que yo sea interesante. No sé que tengo de especial. ¿Qué me diferencia de otras personas? No soy especial para nadie. Ni siquiera para mí.

A veces ni los buenos recuerdos me levantan de aquel pozo. Porque pienso por ejemplo, en mis primos que somos como hermanos (Nos entendemos TAN bien…). Y ahora están tan lejos…

Sentía que pertenecía a algo, a un grupo. Era parte de algo ¡Por fin! Nos separan enésimos kilómetros. Yo aquí extrañando. Ellos estarán bien. Sé que si pudiera tenerlos cerca…

No sé contenerme sola. No puedo hacer casi nada sola. El arte siempre ha sido mi soporte, mi fuga, mi catarsis, mi mejor psicólogo… Ahora no sé de qué me sirve amarte, Arte, si me siento tan sola. Hasta yo me río de mí.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Open Head

Tengo la costumbre de esperar, al parecer, demasiado de las personas. Cuando una persona me cautiva imagino muchas cosas. Suelo apostar demasiado por ese tipo de personas que tienen ese “no-sé-qué”…

Me han decepcionado. Bueno, sólo una persona no lo ha hecho. Es increíble. Cada vez que me acuerdo de él me sonrío; es único. Lo reafirmo a cada instante.

En fin. Siento una extraña sensación de lástima, pero no hacia mí misma, sino a esas personas. Me apena que no sean tan geniales como supuse. Que no es que sean más, sino al contrario, son menos. Que no es su culpa. Yo creí ver algo encantador en aquellos momentos en que uno se conoce.

No me acostumbro. A pesar de que fueron muchas las veces en que me decepcionaron muchísimas personas, no puedo evitar pensar que mañana no será así. Jamás tomo algo por hecho. Deduzco, pero sé que son hipótesis.

No porque algo se repita constantemente tengo que darlo por hecho. Siempre dejo abierta la posibilidad de una grata sorpresa. Intento no ponerle muchas esperanzas. Casi siempre fallo.

Bueno en realidad, racionalmente, sé que el porcentaje de de que no vuelva a suceder es demasiado poco, pero las esperanzas me empujan a pensar que sólo hay dos posibilidades. Como si estuviera dando otra oportunidad.

Racionalmente pienso muchas cosas y sentimentalmente muchas otras. Me cuesta poder unificarlo todo en una sola visión.

Lo que sí me es fácil es desdoblarme. Porque cada parte habla de la otra ¿Pero quién manda?

Los cálculos siempre van a ser fríos, son los sentimientos los que nos llevan a decisiones que para muchos seres humanos son lógicas. Tenemos compasión.

¿Pero es eso realmente necesario? ¿Y qué hay sobre el amor?

Debo reconocer que soy una amante enfermiza, es como si fuera un objetivo vital en mi vida conseguir alguien como amante, como “compañero”. Me es necesario sentirme “querida”, apreciada por alguien de una manera única y especial. Todo el tiempo siento ese grito interno, de alguien que llama a alguien. Y no soy yo misma.

Es decir, yo soy dos veces alguien. Eso que siento es como si no me perteneciera. Aborrezco que ese otro yo sea tan… pasional, tan iluso, tan amante. Es como si “aquella” no entendiera la limitada capacidad humana de amar. Como si no conociera todos esos límites autoimpuestos, esa ley moral y humana de reprimir los impulsos.

Ese yo interno que muchas veces logra expresarse (y me lleva a hacer cosas que de otro modo no me atrevería) definitivamente no es humano. No está delimitado allí, será por eso que se expande, toma fuerza, tamaño, volumen. Toma una forma que supera mi nivel de entendimiento. No puedo controlar aquello.

Y bueno. Es expresión divina.

Quién dice que yo soy yo. Es decir, ¿Dónde está ese límite? ¿Qué podría confirmarlo? Mi aspecto físico es algo pasajero, mi cabeza… Mis pensamientos no son míos. No tengo el total derecho de autor. Otros han pensado lo que yo. Puedo seguir la cadena aún sabiendo que el ser humano jamás encontrará la verdad absoluta.

¿Quién soy? ¿Qué puedo decir que es solamente mío? Soy parte de un objetivo, reconozco que hay un ser omnisciente e omnipotente que rige reglas, creó un tiempo y un destino.

¿Y qué es el libre albedrío entonces? El destino está hecho, con todas sus variantes. Queda en nosotros decidir que caminos tomar, pero todo ya está divinamente calculado.

El tiempo es efímero. No duraré mucho en esta vida. Soy una pieza más en este rompecabezas.

Pienso a la vez que en realidad todo es mío. Tengo (tiene y tenemos) el derecho de todo. Soy un fragmento de una invención infinita. Como dijo Goethe: El que no sabe llevar su contabilidad, por espacio de 3000 años se queda como un ignorante en la oscuridad, y solo vive al día.

Necesito hacer de mí lo que he sido. Hay preguntas, inquietudes, hay algo en el interior que me llama a seguir. A seguir aquel camino de descifrar. Es casi vital y realmente me parece importante, de hecho no logro pensar cómo sería mi vida si abandonara aquel camino.

Mientras más alejada del mundo estoy, más cerca de todo me siento… Es como si me elevara y mi visión aumentara, desde allí se pueden ver las conexiones que unifica todo en un algo.

A veces me siento sola, porque tengo pocos amigos que miran conmigo el cielo. Son consecuencias, sacrificios… Muchas veces me cuesta, pero al final del día reconozco que vale la pena al 100%

Al final del día me doy cuenta de todo lo que he ganado. Excelentes amigos, buenas influencias. Me han abierto una puerta y ahora puedo observar mejor el mundo. Puedo por mí misma sacar conclusiones y me gusta esta libertad, me gusta mi capacidad de cuestionar, mi capacidad de asombro.

Me gusta pensar.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Carta para mí

Srta. Confundida:

Me decepciona su comportamiento poco razonable de ayer. Comprendo que la influencia de la luna hace que afloren en usted ese tipo de pasiones, pero no debe dejarse llevar por la situación. También comprendo que es mucho más difícil controlarse estando usted a solas, pero le ruego que encuentre la manera.

Voy a proseguir a aclararle algunos asuntos que pienso, debe usted no olvidar. Sé que en el fondo usted ya sabe mucho de lo que le voy a decir, pero se lo repito porque es preciso que lo tenga siempre en cuenta.

Usted sabe ahora más que nunca que Dios sabe lo que hace, o como le suele llamar usted; Destino. Comprenda que, usted misma lo sabe, aún no está preparada para determinados asuntos. Argumentará usted que le es inevitable puesto que influye sobre usted la angustia libriana de sentirse incompleta. Si bien es cierto, también por esto debe usted moderarse (¡Recuerde a Platón!). Usted aún debe aprender a controlar esos impulsos, lo cual no significa reprimirlos, sino justamente, dominarlos, meditarlos y luego llevarlos a la precisa acción.

A pesar de que usted me reafirme su debilidad respecto a sus sentidos, volveré a decirle que usted es más fuerte de lo que cree. Amar no es debilidad, al contrario, la convierte a usted en un ser más sensible y esto la conlleva a percibir cada vez más nítidamente su alrededor. Déjeme decirle también que teniendo usted la suficiente capacidad para reflexionar y razonar no debe dejar de hacerlo.

Si usted se siente débil, es porque usted decide serlo. Tiene en sus manos la posibilidad de cambiar aquella actitud. De todas maneras, tarde o temprano lo encontrará esto usted muy necesario. Como dijo algún poeta que hoy no recuerdo su nombre:” Yo también me he visto obligado a creer que era más fuerte de lo que en realidad era.”

Viéndola a usted aún confundida por los sucesos ocurridos estos últimos días voy a aclararle un poco las ideas, hacer un poco de orden en aquella confusión de sentidos y demás.

Empezando por número 1. Si usted se pone a adivinar lo que N1 le puede llegar a contestar si usted le pregunta lo que fuere, terminará preguntando nada. Lo que usted debe hacer en esos momentos es relajarse. ¿Qué pasó con eso de fluir? Parece haberlo olvidado. Le recomiendo que no entre en ese estado de pánico, a fin de cuentas no tiene sentido, usted se hace un mundo por algo tan simple. Además, no se sienta obligada a hablar simplemente porque está disponible. Hágalo cuando lo sienta necesario, no busque alguna retorcida excusa para hacerlo.

Respecto a N2 no puedo decirle más, que no se ilusione. Sé que es una situación insoportable, pero puede usted hacer de cuenta como si nada hubiese pasado, a fin de cuentas, ¿no está haciendo N2 lo mismo? No espere demasiado de aquello. Hace bien usted en darse cuenta de esos pequeños detalles. Aún así la última palabra no está dicha.

Pero ahondando más en esto, sería mejor tratar de evitar enredarse más en algo que, usted sabe bien, tiene poquísimas posibilidades de salir bien. Recuerde; moderación.

Le aconsejo que se quede con aquella sana amistad, sabe usted muy bien que traspasar aquella barrera no le será muy beneficioso, sobre todo si quiere evitar hacerle daño.

Debe tener muy presente su naturaleza. No puede esperar que todo aquel que se cruce en su camino la entienda. Sí, también creo que N3 es una persona bastante comprensible, entiendo que la extrañe, puesto que yo también lo hago. Al igual que usted, admito que me siento un tanto desorientada sin él. Pero tan sólo sea paciente, él volverá a aparecer. Siempre vuelve ¿lo recuerda?

Espero que esto le sirva de ayuda de ahora en más. Como cierre la invito a profundizar sobre sus proyectos que nuevamente asoman. Deje el amorío para después, cuando realmente comprenda lo que significa. Con esto también quiero decir que el libro que le han cedido la ayudará. He visto que le ha servido mucho últimamente, no lo abandone. El libro nos ayudará a equilibrarnos y reencontrarnos.

No lo olvide ¡El libro es clave!

Con mucho cariño y estimación,

Su conciencia.

domingo, 23 de enero de 2011

Texto segundo: 2011 chan

La vida como una película. Y cabía en una canción. O quizás en un montón. Pero todas hablaban del pasado. De ayer. ¿Habría mañana? Antes tenía canciones del mañana, pero ya no las encuentro o quizás ya no existen.

No sé si es un problema pero tampoco es agradable. Estoy enferma. No, no tiene síntomas, simplemente algo en mí no funciona bien. No ha funcionado desde que comencé a crearme. Son cosas que pasan… En fin. Al menos lo sabemos relativamente a tiempo. Y ni siquiera fue idea de mamá. Menos mal que existe el destino.

Mientras me revisaban comencé a imaginar todo lo que eso conlleva si no me curo. Recuerdo que una vez rogué ser yo la enferma en vez de mi tía Nancy, porque no era justo, la mejor madre que un niño pudiese desear tenía vetado el poder crear vida. Me puse a pensar por todos los estudios que pasaría, por las internaciones, por los tratamientos, la debilidad, la incapacidad… no tener hijos. Chau Libertad y Manuel. Chau familia, descendencia, ciclos…

Quizás es justo, no les soy agradable a muchos niños, no soy tan lista como ellos. ¿Qué clase de familia podría formar una persona como yo si soy tan extraña…? Ni siquiera podría tener una pareja. Incluso he empezado a cuestionar la monogamia…No. Quizás sea así.

Seis meses. Ahora ya ni siquiera tengo hasta fin de año. El futuro se me hace cada vez más borroso, más difuso… Lo premeditado es cada vez más reducido.
¿Qué significa todo esto? ¿Y si fuera la última vez de todo? Porque todas las canciones hablan de eso, del final. No entiendo nada, nada,nada,nada…

Son las mejores vacaciones que tengo. Mi familia es mejor de lo que había imaginado.
Mientras estaba con mis primos bailando en la fuente, en plena ciudad. Que ya nada importaba, más bien, no importaban los demás. Éramos una familia tan linda…Me robaron años de eso. Claro, que gané otras cosas, lo admito, pero qué envidia. ¡Mis primos! Mi familia… He estado repitiéndomelo estos últimos meses: Son lo mejor que tengo, lo que realmente me pertenece, me corresponde. Soy parte de esta familia loca, culta, unida…

¡Cuánto tiempo desperdicié…! Tantos años sin familia, abandonada a convivir con mi madre, mi hermana y el esposo de mamá. Años en los que creí que ya no pertenecía. Años en los que mi familia estaba mutilada por la distancia y la incomunicación.
Todo cambió cuando vino Louis. Su forma de ser… había creído tantas otras cosas de mi familia y él era drásticamente diferente a lo que imaginaba. Y todos eran mucho mejor de lo que yo imaginé. Todos son tan geniales como yo hubiese querido ser.

Lo que me duele es descubrirlo tan tarde. Me duele saberlo cuando nos quedan pocos años libres. Cuando me quedan pocos años de incertidumbre. ¡Pero no! No voy a permitir que los lazos se rompan, no puedo dejar aquello que comencé a querer como mío, como parte de un mismo algo.
Y todo suena a nostalgia. A que ya me voy. A mis últimas voluntades. A una larga, melancólica y dulce despedida. No puedo evitar desangrarme en llanto. Saber que si no lo logro, pasarán muchos años sin vernos de nuevo. Comenzar a extrañar desde el momento en que el auto arranque y no haberlo dicho todo…

Habrán terminado las vacaciones. Habrá terminado un regalo. Un sueño del que uno despierta, porque era una fantasía hecha realidad, un deseo que se cumplió. Ahora recuerdo que no pude hacer ni pedir mi lista de objetivos para este año. Perdí la oportunidad. Da igual, a fin de cuentas ¿Qué puedo pedir? Muchos de mis deseos se han cumplido, pediría que se sostengan en el tiempo. Pero ¿Qué tiempo tengo yo? ¿Cuánto tiempo más?

A veces desearía no ser tan dramática, pero no puedo. Soy un tanto caprichosa y me cuesta hablar cuando algo no es de mi agrado y cuando sé que no tengo razón. Y mamá no entiende.
Por eso prefiero encerrarme a dormir, a soñar… Hasta que vienen mis primos a buscarme y vamos por ahí, a donde sea haciendo cualquier cosa, divirtiéndonos a nuestra única y especial manera. Ojalá eso fuese mi vida. Ojalá hubiese sido así. Ojalá estuviera como hoy, a un par de cuadras de la casa de la tía, esperando a que simplemente me pasen a buscar, llamando a Louis porque él siempre se olvida de llamar, llamear, y que Gabi caiga a cualquier hora simplemente para vernos, vernos todos, compartir un momento en el día por el resto de nuestras vidas…

Comenzaron los nuevos obstáculos y otra vez no me siento lista. Me estoy rindiendo antes de empezar. Y qué más da. Estoy sola en esto. Volveré allí y será como despertar de un sueño.
No me va a gustar. Pero allá también tengo lo mío, allá también tengo manos para seguir, brazos que me contendrán y palabras que me alentarán, a seguir, a entender, a encontrar…

Me duele, pero aún así seguiré. Hecha trizas, me entrego a la corriente, a la vida, voy a hacer lo que deba a hacer, sólo en eso confío, en el destino.

Le finale, y vuelta comenzar.

sábado, 22 de enero de 2011

2011: texto 1

Hola 2011. Te empiezo con un viaje increíble con muchas cosas por aprender. Te empiezo sabiendo que mi futuro es mucho menos predecible de lo que esperaba. Estoy aquí, parada al principio, pensando en el vértigo de no saber qué pasará cuando llegue al final. Te vivo como si fueras mi último año, porque en el fondo me siento tan terminal, como si el diagnostico fuese de un año. Y pienso en tantas cosas que he logrado. Pienso por ejemplo en que descubrí un espacio para nutrirme de arte. Recuento mis logros y me siento bien. Trato de ser optimista, pero siento que me estás quitando todo. Que cuando al fin puedo comprender, debo comenzar de cero. Otra vez.

Y a veces pienso por ejemplo, cuando salgo con mis primos a caminar, a conocernos, a reconocer mi lugar de origen, aquel que me vio nacer y crecer, aunque sea por unos instantes… En esos momentos pienso que no me importaría dejarlo todo. Porque soy parte de eso, en mis venas tengo aquella herencia y nada podría quitármelo. Ni 15 años en otro país.

Bueno Aires siempre será mi ciudad, el micro-centro siempre será mi casa. Y sobre todo la gente. La soberbia desde siempre me ha permitido sentirme mejor persona que mis compatriotas. A veces creo que es el despecho de haber sido sacada de mi cuna, de ese pequeño lugar en el cual habría vivido sino hubiese sido otro mi destino. Y aún así, aceptando que no era mi destino, me duele. No sé, por un lado, han mutilado una posible vida con mi gran familia. Por otra parte, lo agradezco, porque me gusta mi cultura, me gusta mi forma de hablar y de vestir y de ser. Me gusta ser argentina. Es algo que nunca me van a sacar. Por más que mi mamá insista, yo seguiré amando aquel país que me acogió y brindo lo que necesitaba. Tengo el mismo amor por Argentina que mi madre por nuestro país natal.

Bueno pero ¿Y qué? Si esa no es opción. Quiero saber que va a pasar. No quiero enterarme cuando ya esté sucediendo. La inexistencia de una idea firme me desespera. Qué puedo hacer y que no. ¿Hay un límite? ¿Y si no llego a cumplir todo lo que quisiese hacer?

Siempre quise viajar. Todos han ido allá. Mamá es la única hermana que ha quedado en América. Y desde que se fue parte de la familia que también ha vivido aquí, todo cambió. Y si me sentía sola, comencé a sentirme solísima. Todo se volvió extraño. Ya no éramos tres. Mamá ¿rehízo? su vida y la mía se tornaba más complicada. Si nosotras también partíamos quizás volvería todo a la normalidad, pensé. Y no es que estaba equivocada, simplemente me resigné a que viviríamos aquí, me acostumbré a la soledad. Comencé a descubrirme como ciudadana, como habitante de un lugar. Comencé a depender menos de mi mamá, y la ciudad se hacía más pequeña, más simple, más acogedora. Entendí sus misterios, sus reglas, sus secretos, sus trucos. Fue difícil. Porque la soledad por momentos era una carga pesada, realmente muchas veces no me gusta, que se yo, a los trece, a los quince… imaginaba mi vida de otra manera.

Y cuando siento que he logrado entender del todo, que he descubierto que aunque sea solitaria no estoy sola, luego de estar plena, y orgullosa de haberlo logrado, quieren quitarme todo y volver a empezar. Cuando logro encontrar compañía, amigos, inspiración, alegría, locura, arte…cuando termino de construir mi base, cuando estoy a vistas de proyectos, futuros, planes, fantasías…Dentro de un año quién sabe. Yo quiero saber.

Es decir, no. No quiero volver a empezar. Sí, siempre he soñado con ir, pero…no puedo abandonar todo esto como si nada. Entiendo que sea seguro, que sea un lindo lugar, que tendré mi cuarto y mi casa y un auto y un habrá un parque de película, y nieve y mi familia…

No puedo empezar una vida en otro lugar, no puedo mutilarme, tirar años de recuerdos, de esfuerzo de conocer, de aprender, de amar…

No es justo que cuando me estoy acostumbrando a esto, cuando por fin sé quién soy, y hacia dónde voy tenga que arrojarme a una “vida mejor”, abandonando todo lo que sembré. Mis planes, mis influencias, mis amores, mi cultura… Será terrible.

2011 ¿Qué puedo esperar? De la nada, mis expectativas pasan a ser fantasías con un cartel de “tal vez” en la portada. Qué frustrante, todo es tan relativo…

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Le finale

Desde hace tres años aprendí a mirar para atrás, bah… aprendí; tuve cambios importantes cuando comencé a buscarle un sentido a la vida, algún propósito, algún objetivo…

Tres años... Tres años me costó encontrarme. Podría definirlo así: Estallido, reconstrucción y lección final.

2010. Año en el que debía egresarme. Año en el cual de cierta manera…se cierra un ciclo. Año moraleja. Termino escribiendo consejos para mi hija, cosas importantísimas que acabo de aprender en este año. Señores, creo que maduré.

Sé lo suficiente como para no exasperarme por lo que pase. Aprendí a reflexionar. Aprendí a escucharme, a percibir aquello que guía, que me ayuda a avanzar. Aprendí a ver obstáculos, no problemas. Tengo 18 años. Resulta que, no casualmente, soy legalmente responsable de mí misma.

En fin… el punto es que este año es el final de una etapa.

2010. Comencé el año entendiendo que el problema residía en mí. Que no era un problema. Era un derecho…casi una obligación. Pensar. No podía dejar de pensar… Y allí Marcio me hizo comprender que estaba bien. Que cuestionarse era necesario. Que no debía pasar por alto lo que me sucedía. Que no era verdad lo que todos decían, lo que todos creían, que la tristeza no es una enfermedad. Es una emoción más, que nos hace humanos, seres pensantes, con el poder de formular preguntas y razonar respuestas.

Entonces la tristeza (condimentada por aquella soledad eterna, que por momentos se acentúa más y por momentos parece no existir) se convirtió en mi llave. Una llave que me permitió abrirme a un mundo de posibilidades, de respuestas que sembraron más preguntas, Marcio apareció (nuevamente) en el momento indicado, llegó como respuesta, alumbrando el camino…

Pero había algo que no estaba entendiendo. No me estaba siendo sincera con…eso. Aquello que tiene nombre y apellido y me atrajo desde el primer momento en que lo vi entrando a la escuela, con una mística que poco tenía que ver con aquel ambiente. No, definitivamente había algo en él que lo diferenciaba potencialmente del resto. Pero eso sólo lo veo yo.

Estaba siendo hipócrita conmigo misma… Sé que debía darme un tiempo para pensarlo, para entender que… no había nada que entender, el amor es así. Si tuviera una razón no sería tan interesante…

Y a la par yo seguía aprendiendo. En realidad todo tenía que ver entre sí, pero sólo cuando llegás al nudo que une todo, te das cuenta. Entonces, allí estaba yo, aprendiendo cosas nuevas, descubriéndome como artista. Como persona.

Comedia Musical. Sofía. Aprendí algo que se llama: Paraaaaa! De repente me di cuenta que me preocupaba por cosas que ni valían la pena. Que tenía una vida muy rígida, muy preocupada. Que se podía vivir de otra manera. Que hay cosas que no se preguntan; se hacen.

Carpe Diem. Estoy hablando de lo que los antiguos dijeron. No de esta idea facilonga en la que creen muchos adolescentes, yo hablo de la idea de aprovechar la vida. De apreciar cada momento que será único e irrepetible. El tiempo no espera. Nos da muchas oportunidades, pero no somos eternos… Carpe Diem. Aprovechar, es aprender. Aprender todo el tiempo. Disfrutar cada momento de esta vida, contemplarla en su totalidad, examinarla, cuestionarla, reflexionarla, razonarla…

El mundo y todo lo que con nosotros convive es mucho más grande de lo que apenas conocemos. Pensar… Es maravilloso poder tener la capacidad de hacerlo.

Y pensar, descubrir esto, eso y a mí misma, me permitió dar el paso final. Comprender que al corazón no lo mando yo. Resulta que el amor es un ser. Un ser que vive en todos nosotros. Que yo amo. Amo y no tiene sentido. Y ¿Por qué habría de tenerlo? Amar es un acto, es la vida misma. Amar es vivir, crear. Amar es arte. Si amas, crea. Creen, inventen, exprésense, ábranse al arte, al amor…a la vida.

Entonces finalmente entendí. La lección final ya está dada.

Y eso creo que es lo que me da miedo. Que ya está. ¿Qué viene ahora? El viaje. El viaje que cambiará mi vida. Sí,sí; lo siento acá adentro y me da vértigo. Tengo la adrenalina corriéndome por las venas, de tirarme al precipicio de lo desconocido sabiendo que no hay vuelta atrás. Sabiendo lo que sé, no hay problema.

Es sólo que… Luego de aquello vendrá algo que aún no quiero compartir, pero es un cambio radical… ¡Y yo pensando en vos! De todas las cosas que podrían tener más prioridad, yo me pongo a pensar si te voy a volver a ver alguna vez…

Es lo que más me da miedo; no volverte a ver.


Y aquí podría poner una bonita conclusión… AMENSÉ, GENTE AMENSÉ~! El amor lo es todo ;)

martes, 28 de diciembre de 2010

A veces...pasa.

23 de diciembre del 2010

¿Por qué a veces sale todo mal? A veces no tengo fuerzas para seguir, simplemente trato de estar, de sobrevivir un día más a toda esta basura… A veces quisiera irme a otro lugar. Desaparecer del tiempo y el espacio. O tan sólo estar con vos. No sé por qué pero cuando todo es inaguantable, me gustaría contar contigo.

Yo también me canso del mundo a veces. Me rindo, me desarmo y quiero morir un instante. No sentir esta soledad implacable. No sentir. Así nuevamente despertarme con fuerza y vitalidad. Pero bueno, yo también tengo mis momentos de debilidad, de dudas, de frustración y confusión...El problema es que nadie está allí para armarme de nuevo. Corro a refugiarme en casa, aún sabiendo que no encontraré ningún consuelo allí. Ni ahí, ni allá, ni acá. ¿Dónde? ¿Quién podría comprender mi angustia, lamerme las heridas, animarme, devolverme algo más de vida…? ¿Dónde está mi abrazo? No sé para qué lo pregunto, a veces me resigno a pensar que jamás existió ni existirá. Aunque claro, la esperanza es lo último que se pierde.

Y qué más da… Acá estoy, sola, loca e inconsolable. No es que me haga la fuerte, pero la verdad que no tengo ganas de intentar explicarle a la gente que me rodea (sí, esa que sólo me rodea) que necesito sentir que yo importo. Sí, quizás sea egoísta, caprichosa… Quizás sea eso. Que soy un desastre de persona. Que a fin de cuentas no entiendo nada. Que mamá debe tener razón; no sé hacer amigos, soy poco sociable…

Odio que no me ande internet, mi principal vía de comunicación con mis personas favoritas… Que con saber que ellos están bien, yo me siento un poquito mejor. Debe ser verdad eso de que me preocupo más por los demás que por mí misma. Porque sinceramente en momentos como éstos me importa un carajo mi vida. Yo me tiro al piso a escuchar música y lloro una verdad; que estoy sola. Pero en silencio, chiquita, para no molestar a nadie. A veces espero que el celular suene. Que alguien me necesite alguna vez. Que me llame alguien que yo necesite. Un “Te quiero” me gustaría oir, cuando la soledad me atrapa. “Todo va a estar bien” ¿Quién lo dirá? Nadie presiente que hoy me siento mal. Pienso auxilio mientras mis fuerzas se desangran en el suelo y tengo ganas de morir. Y el teléfono no suena. Nunca suena.

Cuando las cosas se ponen tan confusas, me aferro a vos, a tu recuerdo, a la fantasía de un abrazo tuyo, de un futuro juntos… De que la próxima vez estarás allí y evitarás mi caída. Pero ese momento aún no llega. Quizás en realidad nunca llegue a existir.

Cuando caigo en esta carrera, los demás siguen, la vida sigue. Yo no cuento. No cuento con nadie allí, tendiéndome la mano para ayudarme a continuar. Me las arreglo como pueda. A veces temo que llegue el día en que no lo logre. Que no logre volver a levantarme. Lo que temo en realidad es que nadie se dé cuenta. Y mi cuerpecito quedé allí a la deriva, ocupándose de los demás; creyendo que estoy bien. A veces temo estar creyendo algo de mí que no es real.

¿Y si mamá tiene razón? ¿Y si realmente no sirva para nada? ¿Y si realmente no sé hacer amigos? Quizás sea terriblemente verdad. Que soy soberbia y altanera. Que no sé hacer amistades. Porque no soy muy querible. Es muy lógico, no imagino nadie pensando en mí, como prioridad. Sí, quizás es verdad… sino ¿Por qué me siento tan sola? Debe ser que en verdad soy caprichosa, que quiero ser especial para alguien. Sí, probablemente sea egoísta, que quiero alguien para mí.

Es que… Me gustaría que alguien se preocupara por mí, y perdón si soy egoísta, pero… me gustaría ser encantadora y destacable, recibir alguna atención especial. Que cuando creo que no tengo a nadie, aparezca alguien a corregir mi error.

Quisiera poder salir a su encuentro tan sólo en busca de un abrazo. Quisiera poder llamarlo con sólo pensarlo. Que yo creo en esas conexiones… aunque sólo una vez he tenido la experiencia.

Quizás sea que soy más fuerte que, aunque me sienta en el fondo, todavía tengo mi propio impulso, el suficiente para continuar por mí misma. Que nunca mi caída es tan grave, si lo fuera como aquella vez, probablemente aquel ser volvería. Pero soy más fuerte y jamás volveré a caer tan bajo. Porque ahora entiendo.

Pero aún así no lo soporto. No soporto tener que hacerlo por mí misma. A veces ni logro reconstruirme del todo, simplemente tomo impulso y salgo a flote como sea, a veces ni me importa estar bien, porque el tiempo no espera, la vida no espera, y aún sangrando, sigo.

(Inconcluso)