No soy muy demostrativa, quizás no tanto como me gustaría, porque te juro má que se me ocurren tantas cosas, pero termino haciendo nada. Y no sé, me siento tan culpable cuando me preguntás por mi regalo de cumpleaños. En serio, no es que te lo diga por mala.
“No quiero nada”
No, no te pongas mal. Yo no quise hacerte mal, pero ¿Te das cuenta el remordimiento que me corroe que vos a mi pesar me sigas queriendo tanto? Soy terrible, soy terrible, pero aún así vos me querés. Ay, má, me siento tan mal. No se puede hacer nada con el amor, es invencible, la mejor arma, el real poder.
Ay, má. Sos admirable, y creo que todas son así. Pero vos sos mi mamá, y ahora hablo de vos y para vos, aunque sea poco probable que leas mi blog. Es lamentable, porque no sé si algún día podré decirte todo esto, así, sin fragmentar, sin pausas ni recortes.
Porque me cuesta tanto hablarte, decirte, contarte de mí y de cuánto te quiero.
Gracias. Nunca me va a alcanzar el tiempo para agradecerte, porque prácticamente nunca voy a dejar de recibir todo de vos.
No sé qué haría sin vos mamá. Sí, pareciera que yo puedo ocuparme de mí solita, porque aprendí muchas cosas de vos y con vos. Pero aún no sé qué hacer si el tren no anda, no puedo empezar a defenderme por mí misma. No puedo, má no puedo. Porque vos siempre estás y yo cuento con eso. Cuando no sé algo, yo sé que vos sí.
Mamá te amo, amo todo de vos. Yo puedo pensar mucho y tener una mente abierta y liberada, pero no sé amar como vos. No tengo esa capacidad inmensa que vos tenés conmigo y con todos. Yo no puedo. Eso es lo que más admiro de vos. Porque incluso vos me querés más que yo a mí misma. Yo siento no merecerte como madre, siendo vos tan fiel, tan maternal, tan buena… Ojo, yo aprendí muchas cosas buenas con vos y estoy muy orgullosa que la gente se dé cuenta de eso que vos me inculcaste, de eso que llevo que demuestra de dónde vengo. Porque puedo sentirme superior por tener grandes conocimientos de cosas que no puedo despertar dentro de vos, pero mi amor no es tan grande como el tuyo. Quizás cuando sea madre lo comprenda.
Mamá, gracias por todo. Sin vos yo no sería nada, porque no soy muy fuerte y gracias a Dios y tu voluntad, me llevaste adelante sin pedir nada a cambio, sos tan generosa mamá, que no me pedís nada, nada, ¡nada! Que aunque a veces te trate muy mal vos seguís ahí, firme. No te importa nada. No, no te importa nada y gracias a Dios que tenés ese amor magnánimo. Vos sabés mejor que yo que te amo y muchísimo. Porque cada día que me levanto y soy lo que soy es gracias a vos. No pude haber llegado a nada sin vos. Estás en todo. Te sacrificás, ¡ay má! ¡Pero tanto tanto…! Mamá, cuando me doy cuenta de todo esto, me arrepiento de haberte herido tantas veces. Por eso, má, por eso, no puedo aceptar tus regalos simplemente así, porque la culpa, madre, la culpa me pesa. ¡Perdón Mamá! Es que me siento tan grande, creo que puedo yo sola, y no puedo nada, sin vos, no puedo nada ¡Nada!
me duele tanto haberte lastimado con filosas palabras osándome a cuestionar tu postura de madre. ¡Cómo lo permitió el Destino! Ojalá el tiempo borre esas palabras de tu mente, ojalá logre hacer algo monumental reemplazar mis duras palabras, mis feas actitudes.
Mamá ojalá nunca hubieras escuchado reproches de mí, esos reproches vanos sin fundamento que salen disparados, impulsados, de mi cabeza.
Mamá te quiero mucho. No te preocupes, yo voy a estar bien. Aunque tema tu muerte, porque mamá, no sé vivir sin vos, pero sabelo; voy a intentar salir adelante por vos. Siempre lo hago. Porque por mí, me dejo morir en cualquier lado, pero vos, que amas a este extraño, trágico y lastimero ser que llamás tu hija, vos que luchás por él, por este cuerpo y esta alma y esta mente, por vos, por vos voy a luchar por mí. Porque tu amor, para que no sea en vano. Mamá, yo; obra de tu ser, tu regalo a la vida, voy a hacer que valga la pena, nunca te vas a arrepentir de haberme creado, voy a hacer de tu regalo un monumento, un modelo. Porque yo no me pertenezco, mamá, yo soy toda tuya, porque vos me formaste, ¡Mamá soy de vos! Y voy a hacer todo lo posible para que te sientas orgullosa de ser mi mamá. Seguiré hasta el final, hasta que logre escucharte decir orgullosísima: “ésa es mi hija”.
Y yo estoy orgullosísima de decirle a todos que vos sos mi mamá. Te amo. Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario